Rosas y espinas: en este Día de San Valentín, dígale no al abuso

9 de febrero de 2017

Algunos compradores llenan los pasillos de las tiendas buscando la tarjeta que mejor exprese lo que sienten. Otros forman fila frente a las cajas registradoras con sus paquetes de bombones o mantienen ocupados a los floristas con sus órdenes de rosas. Todo esto es parte de la romántica tradición del Día de San Valentín en Estados Unidos. Sin embargo, para una persona que se está recuperando de un abuso sexual o que convive con la violencia doméstica, todo el romanticismo de ese día no puede remediar el dolor emocional o físico por el que pasa.

Si usted desea acompañar a un ser querido que pasa por una situación difícil o si busca apoyo para sí mismo, USAGov pone a su disposición estos recursos:

Cuando un ser querido lo necesita

Desde afuera puede ser difícil comprender por qué una persona no denuncia un abuso sexual o permanece en una relación abusiva. Hay muchas razones, entre ellas el miedo a que nadie le crea (especialmente si la persona que cometió los abusos tiene el respeto de la comunidad), la inestabilidad financiera o migratoria, la preocupación por su seguridad o la de sus hijos o la idea (a causa de la manipulación) de merecer el abuso. Aprenda a apoyar a un ser querido para que pueda superar esa situación.

Cuando usted es un espectador

Usted pensaba que vivía en una comunidad bastante segura hasta que un vecino le comentó que había ocurrido un abuso a la vuelta de la esquina o que se mudó un violador al barrio. No se alarme, usted puede actuar cuando algo parece no estar bien. Manténgase alerta a los comportamientos inusuales y conozca las señales del abuso o la violencia. Busque información confiable en el registro nacional de delincuentes sexuales, que muestra por área los datos de las personas registradas. Cualquiera que sea su rol en la comunidad, usted puede mantenerse alerta y actuar para proteger a quienes más lo necesitan.

Cuando usted es quien pasó por la experiencia

El abuso sexual o la violencia física o verbal podrían causarle una sensación de aislamiento o crearle un sentimiento de vergüenza o desesperanza. Es posible que su pareja le diga que lo que ocurrió no fue un abuso o que simplemente fue su culpa. Esta lista de señales del abuso doméstico puede ayudarle a evaluar su situación y tomar las decisiones apropiadas.

Muchos inmigrantes temen denunciar los abusos por miedo a ser deportados. Sin embargo, hay leyes que protegen a los inmigrantes que vivieron abusos. Si no está listo para presentar una denuncia policial, puede llamar a la Línea Nacional de Agresión Sexual, al 1-800-656-4673 o a la Línea Nacional de Violencia Doméstica, al 1-800-799-7233. Los asesores lo atenderán en español, de forma anónima, confidencial y gratuita. Si es posible, póngase en contacto desde un teléfono o computadora a los que su abusador no tenga acceso para impedir que rastree sus registros de llamadas o el historial de navegación por Internet.

Estas organizaciones están preparadas para recomendarle centros de ayuda local, tratamientos para el trauma, el estrés y la depresión, además de sugerirle programas de vivienda y cuidado de niños. Con ese asesoramiento y el apoyo de sus seres queridos, usted no se sentirá solo o sola durante su proceso de recuperación.

El Gobierno tiene más programas y servicios que pueden hacer que la vida sea más fácil y segura para usted y su familia. Permita que USAGov sea su guía en USA.gov/explorar.

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